VALL DAMM
El eslogan: Doble o nada. Está perfecto para subir un poco la agresividad de los anuncios y alejado del tómatelo con tranquilidad de los antiguos anuncios para esta marca. “Tómatelo con tranquilidad que igual te emborrachas. ¡No! Ese no es el mensaje adecuado sino que no te quiten el sabor que te gusta por culpa de tus amigos ñoños que dicen que la bebes para emborrachar el doble de rápido. Te la tomas como quieres. Ingenuos, el sabor no tienen nada que ver con la potencialidad. Normal, siempre igual, siempre criticando.
La apuesta es agresiva, es alta. Por eso es perfecto para asociarlo cn la marca: Doble o nada. Esta frase sería adecuada para venderle al jefe de la marca el spot, que además de afianzar al cliente, atrae a un nuevo sector que recibirá una visión desconocida de la marca.
Los zapatos de perfecto caballero, el vinilo rodando, la sensación de vivir en un cultivo de problemas culturales pero con ese antro de aspecto reivindicador clásico total junto al ascensor de poleas de época, junto al rockero de pinta peligros hasta que lo conoces (sobre todo peligroso porque parece que son dos)
Siguiendo un ritmo de notas y comparaciones se rompe la estructura o ponen el do mayor en la frase “Se moría por unas vacaciones normales”. Es el momento que atrapa el mensaje que estaba llegando a través de gustos que bien podríamos decir que son factores muy visibles y que incluso siendo muy sui generis en el principio.
Por supuesto el uso de la palabra normal hasta la extenuación es el problema que crea al espectador, obligándole a pelear por luchar por los estereotipos. Basándose en la cantidad de quejas por todos lados, dentro del ámbito de la pareja (que solía ser tema base de otros anuncios de la marca; vuelve el anuncio de emborráchate con tres tragos que con esta no vas a poder beber mucho más, porque te vas a algún evento peor.)
Al hacer ver la ambigüedad que existe entre las primeras proposiciones (trabajo, vacaciones) y las ultimas, como tener una moto normal y sobre todo, un perro normal consigue hacer al espectador que se tenga que plantear el dilema de si hay perros normales o si una chopper es o no una moto “normal”. Pero como si fuera el doctor de “El apartamento” ese personaje creado con pinzas y calzado con suela de cuero en la película de B. Wilder (películas normales…), el perro nos remite a la tercera pregunta ¿Hay libros normales?
Como todo buen anuncio tiene un final feliz que hace del tema zanjado y pone por bandera que si estabas en el lado equivocado es mejor cambiar. Quizá ese mensaje se podría haber canalizado por otra parte buscando un enfoque menos agresivo para los clientes que ya consumían la marca y tengan pareja estable. Pero sin duda el cambio de giro que ha dado VALL DAMM gracias a este anuncio es inestimable, aunque no hace meritos para estar entre los mejores.


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